Virgen De La Asunción Son muchas las parroquias que, en los distintos departamentos de Guatemala esperan con entusiasmo el 15 de agosto, con el motivo de celebrar en fervor, alegría, esperanza y gozo, la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos. Dogma promulgado el día 1o de noviembre de 1950 por el Papa Pío XII. Probablemente nos preguntemos ¿Qué es un dogma?, con esta palabra entendemos, una verdad de fe que el pueblo de Dios reconoce, acepta y profesa en comunión con la Iglesia Universal. Probablemente cada uno de nosotros, durante la organización o participación de dichas actividades recordemos a aquellas personas -mamá, papá, hermano (a), sacerdote, religioso (a), catequista- que nos transmitieron la fe hacia la Virgen María, por la cual, no sólo les recordamos, sino que a su vez, manifestamos un sincero agradecimiento. Con ésa herencia y enseñanza recibida probablemente en los primeros años de nuestra vida, todos los fieles cristianos católicos, y viviendo convencidamente nuestro “ser” cristiano, damos “razón de nuestra esperanza” (1P 3,15). Pues tal como lo afirmaron los obispos de todo el mundo al finalizar el Concilio Vaticano II, iniciado por el Papa Juan XXIII y culminado por el Papa Pablo VI, nosotros también compartimos la siguiente afirmación: La Virgen Inmaculada, libre de toda mancha de pecado original, fue llevada a la gloria del cielo en cuerpo y alma cuando su vida terrenal terminó y fue ensalzada por el Señor como Reina de todas las cosas (LG n.59). Pero, por qué no recordar literalmente el anuncio de ese 1º. de noviembre de 1950, el cual a nivel mundial era tan esperado por los fieles de la Iglesia universal, leamos y meditemos la recitación de la verdad de fe acerca de nuestra Madre del cielo: "Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial". En la actualidad no solo reconocemos tal declaración, más aún, la profesamos con la convicción de bautizados. Cómo no en el presente, debiésemos celebrar con la misma alegría, desde la realidad en la que nos encontremos, dicha verdad acerca de la Madre del Señor Jesús solemnemente declarada. Pero ¿En qué consiste, entonces, eso que los católicos tenemos como uno de nuestros dogmas: la Asunción de la Santísima Virgen? Para entender mejor en qué consiste ese privilegio de María, hija predilecta del Padre, citamos del libro La Madre de Dios según la Fe y la Teología, escrito en 1955, al Teólogo Gabriel María Roschini: "Al término de su vida terrestre, María Santísima, por singular privilegio, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria -gloria singularísima- del Cielo. Mientras a todos los otros santos les glorifica Dios al término de su vida terrena únicamente en cuanto al alma (mediante la Visión Beatífica), y deben, por consiguiente, esperar al fin del mundo para ser glorificados también en cuanto al cuerpo, María Santísima -y solamente Ella- fue glorificada en cuanto al cuerpo y en cuanto al alma. El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio" (JP II, 2-julio-97). Con los elementos abordados por Juan Pablo II, es menester recordar que desde el siglo II la Virgen María es presentada por los Santos Padres como la nueva Eva que, dando un sí definitivo a la voluntad de Dios, nos trajo al dador de Vida Eterna. Y que también con su maternal protección, nos invita a ser colaboradores del Reino en medio de las realidades presentes en Guatemala, por ejemplo: el alto índice de violencia que se vive en nuestra sociedad. María confió plenamente aceptó en su vida la propuesta que Dios le hiciera. Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección. Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan directamente. SEMINARIO MAYOR NACIONAL DE LA ASUNCIÓN Como ya he mencionado en las primeras líneas de éste artículo, para muchas comunidades parroquiales es de gran alegría el 15 de agosto, y manifiestan su fe a la Madre del Señor. De igual manera nuestro Seminario se embellece cuando se aproxima éste día tan esperado por los seminaristas. Sentimientos encontrados afloran en los ex alumnos del Seminario, ahora sacerdotes, pues recuerdan aquellos tiempos, cuando les correspondía preparar los momentos de oración del triduo a la Virgen, entonar solemnemente los salmos, realizar el anda para la procesión, participar con declamaciones, cantos, retórica y obras de teatro en honor a la Virgen de la Asunción. El encuentro personal con Jesús se vive con alegría cada momento de la etapa formativa de los seminaristas. Pero, ¿Quiénes son los seminaristas? Jóvenes que caminan hacia las aulas para después instruir al pueblo de Dios, jóvenes cuyos momentos libres los utilizan para descansar brevemente después de la jornada de estudios, ensayar guitarra o marimba. ¿Qué hacen los seminaristas? entre otras actividades, conversan en los distintos momentos de comida, dialogan con Jesús en sus visitas al Santísimo, que les llena de tranquilidad y fortaleza… Un día no muy lejano éstos jóvenes serán ordenados sacerdotes e irán a las distintas parroquias de Guatemala a compartir desde su pequeñez, pobreza y testimonio la experiencia de fe, propia de los discípulos-misioneros de Jesús el Buen Pastor. Quienes nos sentimos identificados con nuestra Guatemala, nuestras parroquias, o nuestro seminario, elevamos nuestras oraciones con fe y esperanza al Señor, rico en misericordia, por cada una de las necesidades de la humanidad -especialmente los más necesitados-. Pedimos a Dios, derrame su bendición y les colme con la luz de su Espíritu, con la cual, caminaremos bajo la protección y guía de su Hijo Amado, quien nos dió a María como Madre, al pié de la Cruz. Son muchos los sacerdotes, religiosos (as), laicos comprometidos y personas de buena voluntad que participan en la construcción de una paz auténtica, de actos que buscan verdaderamente el bien común. Animémonos a ser agentes transformadores para bien de la sociedad actual, colaboradores en el restablecimiento del tejido social del país. ¡Que bueno si ésta fuera una de nuestras metas, concientes de la capacidad de reflexión que tenemos! No nos cansaremos de elevar constantemente oraciones por nuestra patria, por las realidades sociales y culturales que actualmente atravesamos los que en ella habitamos, pues confiados en el auxilio de la bienaventurada siempre Virgen María, guardamos la esperanza de un mundo mejor, donde reine la Paz, Justicia, Responsabilidad, Libertad, el Amor y la Caridad, en medio de los distintos avatares que imperan en la vida de quienes son victima de las consecuencias suscitadas por la inadecuada toma de decisiones en las diferentes esferas del país. Con alegría deseo a la comunidad del Seminario Mayor Nacional de la Asunción, a todos los sacerdotes, y cada uno de los fieles de las distintas comunidades que se encuentran bajo el patrocinio de la Madre del Señor Jesús en su advocación de la Asunción, ¡¡¡FELICES FIESTAS DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS!!! Edy Avendaño Seminarista poemamaria@hotmail.com. |
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